En opinión del médico clínico y cardiólogo, doctor Sergio Hauad, Tucumán tiene prácticamente dos estaciones bien marcadas al año: seis meses de calor con humedad y seis de frío. “Este pasaje brusco o la fluctuación de las temperaturas entre cálidas y frías en otoño y primavera. influye en el sistema circulatorio y, por ende afecta especialmente a las personas con enfermedad cardíaca o hipertensión arterial”, expresó el especialista.

En verano -explicó Hauad- el organismo pierde sal con la sudoración. Si a esta situación le sumamos los cambios de la presión atmosférica, se produce una vasodilatación generalizada que baja de la presión arterial y provoca mareos. Durante la época fría ocurre lo contrario: los vasos se contraen (vasoconstricción) y el organismo no pierde sal por la piel. Esto aumenta la presión arterial, circula con más dificultad la sangre por arterias tan importantes como las coronarias, ocasionando -por ejemplo- dolor de pecho. Esto explica por qué el frío aumenta el riesgo de infarto.

Los hipertensos y enfermos cardíacos en especial, y la población en general, deben realizarse chequeos cardiológicos durante la época fría. El médico determinará la dosis de medicamento que deberá tomar el paciente hipertenso e indicará qué tipo de actividad física debe realizar cada paciente.